En la entrada de hoy he optado por un ligero entrante, que siempre nos ayudará a guardar la línea después de los excesos de las navidades. También es verdad que alguno me podrá decir que desde cuándo la mantequilla es de regimen y tendrá razón, pero se trata de comer espárragos con mantequilla y no al revés.

Encontré esta propuesta en un libro del que ya os hablaré próximamente, de mi admirado Gordon Ramsay.

Para esta sencilla receta necesitamos simplemente:

  • Unos 25 espárragos trigueros
  • Unos 75 grs de mantequilla
  • Una cucharada de estragón
  • Una cucharada de perejil finamente picado
  • Una cucharada de hierbas provenzales
  • pimienta negra recién molida
  • agua y sal

Dejamos la mantequilla fuera de la nevera durante una hora; picamos el estragón, el perejil y lo añadimos junto con el resto de especias a la mantequilla. Mezclamos bien con una cuchara de madera.

Colocamos la masa de mantequilla sobre un papel film de plástico y lo enrollamos hasta obtener un 'churro'. Lo ponemos en el congelador unos minutos.

Mientras tanto, en una olla ponemos a hervir suficiente agua como para cubrir los espárragos.

Cuando hierva, sumergimos los espárragos durante unos 10-15 minutos. No deben deshacerse, sino que tienen que tener un ligero punto al dente. Seguidamente los dejamos escurrir.

Sacamos el plástico de la mantequilla y la cortamos en lonchas de aproximadamente un centímetro.

Servimos los espárragos con las lonchas de mantequilla a la provenzal.

 

Esta mantequilla también se puede servir para acompañar carnes o pollo a la brasa.