Puede parecer que de repente me he vuelto Jose Gordon, como si estuviera poseído por el espíritu del gran cocinero británico. Al menos eso es lo que se podría decir a tenor de la cantidad de recetas que últimamente he publicado del rubio Ramsay, pero obviamente hago otras recetas más comunes e incluso revisito recetas del pasado para mejorar la técnica o la presentación.
El libro de Ramsay, Mis menús de cada día, es una fuente inagotable de ideas y me sabe mal dar la impresión de tener que justificarme, pero verdaderamente es un libro redondo y muy manejable.
La receta de hoy, este pollo al horno, es una suerte de variación del pollo con pisto. Las verduras dan en este caso un sabor al pollo, una carne de por sí muy seca, sobre todo si utilizáis, como yo hice, pechugas.
Los ingredientes necesarios son los siguientes:
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3 pechugas de pollo sin piel (yo las compré a filetes)
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sal y pimienta recién molida
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1 cebolla
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2 dientes de ajo majados
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1 berenjena limpia y troceada en daditos
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unas ramas de tomillo
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unas ramas de romero
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2 calabacines pelados y picados en dados
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1 bote de tomate natural
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1 vaso de vino blanco
En una sartén con un poco de aceite de oliva marcamos por ambas caras las pechugas de pollo, ligeramente salpimentadas, y las reservamos.
Seguidamente, sofreímos con un poco más de aceite de oliva la cebolla, los ajos, los dados de berenjena, el tomillo y el romero. Salpimentamos nuevamente para que la berenjena suelte el agua.
Después de rehogarlos durante unos 7 minutos, removiendo de vez en cuando, incorporamos los calabacines y el vino. Dejamos que reduzca a la mitad y añadimos el tomate natural. Dejamos cocer unos 5 minutos más.
Ponemos toda esta mezcla de vegetales en el fondo de una bandeja especial para horno y encima las pechugas y horneamos durante unos 10 minutos a 190º C.




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